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miércoles, 23 de febrero de 2011

De blogs callejeros

Los blogs de moda en la calle son una de las cosas más atractivas de Internet y por eso están siendo un boom que está cambiando la industria. Lo que los hace realmente interesantes es el soporte inprovisado. Y la interpretación de la moda que hacen cada día las personas como tú y como yo. Y es que ver a modelos increibles, impecablemente vestidas y retocadas por obra y gracia de sofisticados estilismos y programas informáticos, está bien para soñar, inspirarse, deprimirse... Sinembargo ver a la gente por la calle, bien vestida o simplemente original, sin importar si es joven o guapa es optimista, es creible y es personal. Algo con lo que cualquiera se puede identificar.


Y al pensar en esto me viene a la cabeza lo que está significando Internet para divulgar todo tipo de ideas. Es verdad que hay mucho contenido sin interés en la red pero ¿y qué? es parte de la libertad que se maneja en ella, libertad como quizá nunca hemos conocido antes, es algo muy grande. Leer artículos de gente que no es profesional de los medios, ver moda de gente que no se dedica a la moda, fotografías de cualquiera que quiera colgarlas, es como mínimo sorprendente. Quizá sea menos exhaustivo y menos glamuroso, pero es verdad. Es algo parecido a ver una película independiente en medio de la vorágine de las superproducciones americanas estudiadas para vender.


Gracias a Internet las personas anónimas tienen la posibilidad real de expresarse, de comunicarse con otros que tienen sus mismos intereses e inquietudes en todo el mundo. Una nueva visión sin intervenciones y sin escuchar siempre el mismo discurso estudiado para adocenarnos. Los detractores dicen que gente sin formación se lanza a hacer todo tipo de juicios además del ridículo pero lo cierto es que esa gente está siendo escuchada y espiada tanto por multinacionales como por gobiernos, porque esa gran red de advenedizos e incautos es el nuevo poder. Les guste o no a los profesionales y poderosos de hecho, este gigante sin control les pone las pilas y les obliga ha hacerlo mejor, a renovarse y a escuchar, a escucharnos. Y es así en todo los ámbitos. No hay vuelta atrás ni nadie que la quiera.



Pero volviendo los blogs de moda en la calle, creo que hoy el estilo en estado puro esta en ellos. Este soporte tan atractivo lejos de cargarse la profesión, como se quejan algunos periodistas y diseñadores a los que les gustaría poner puertas al campo, hacen todo lo contrario. Porque los buenos permanecen, se reciclan y se adelantan a lo que está pasando. No queda otra, y es como siempre ha sido, las cosas cambian. Ahora tan rápido que asusta a todos, anónimos, públicos, profesionales... todos en el mismo barco, todos diciendo, opinando, mostrando lo que son. Verdaderamente curioso.


Fuentes: Street on Style, Vanessa Jackman

martes, 7 de septiembre de 2010

Zara mon amour

El fin de las vacaciones, el cierre de la piscina, el frío mañanero, la vuelta a la actividad cotidiana... se hacen más llevaderas pensando en lo que traerá de nuevo a nuestros armarios la temporada otoñal. En mi caso concretamente lo traerá Zara, que es el templo básico de mis vanidades. ¡¡Que bien que exista Zara!! Ya se que me odiarían las firmas y diseñadores de prestigio por decir esto, lo siento, por supuesto que adoro otras marcas que además son fuente y objeto de su inspiración, pero Zara es "lo más por menos", soy zaradicta, me siento orgullosa de que sea una firma española y gallega y de que las escuelas de negocio más prestigiosas del mundo estudien su modelo de negocio. Se me ocurren muchas razones para alabar esta gran empresa española que nos viste de novedades dos veces por semana, pero no me voy a enrollar con mi simpatía incondicional que además seguro que es de lo más polémica, pues ya se sabe que en general no se aprecia lo que se tiene, y siendo español menos. Solo diré que para mí, que pertenezco a la clase media-media, cada día menos pudiente y más consumista, Zara es la firma top que me concede la ilusión de comprar lo más cool del momento y poderlo pagar. Y ningún argumento en contra tiene tanto peso.

Conviene visitar a menudo su web porque es muy inspiradora, siempre tiene novedades y los estilismos están muy cuidados. Además ya se puede comprar on-line.
Esta es una selección de mis favoritos del mes, todos modernos y a prueba de edad, mas o menos ;-)

TRABAJAR

FINDE

SALIR



miércoles, 1 de septiembre de 2010

Gucci otoño invierno 2010: Elegante, simple y sexy

La colección de Gucci no puede ser más seductora, simple y elegante. La imagen representa a una mujer con ganas de serlo, cuidada y guapa, pero sin concesiones excesivas.
Personalmente me trasmite clase, aceptación y serenidad... es como si ella dijera:
"Soy una mujer y no prentendo ser otra cosa. Me gusto, me cuido, me interesa gustarte pero no me humillaré ni pervertiré y tampoco me complicaré demasiado para lograrlo, en cualquier caso no más allá de lo que me divierta y me haga sentir segura como persona. Al fin y al cabo esto es sólo moda, imagen, y yo soy mucho más, ¿O no lo ves?"
Simplificando: se trata de una colección llena de maravillosos básicos renovados. Tiene toques sesenteros y minimalismo de los 90 con un mix nuevo e impecable. Para mujeres que se sienten bien consigo mismas.

Aquí dejo lo que más me ha gustado y que coincide con lo más simple, como corresponde a mi estilo pero se puede ver entera en su web http://www.gucci.com/

Fuente e imágenes: www.gucci.com

jueves, 29 de julio de 2010

Picnic high class


Hoy me he levantado con ganas aventurarme a algún paraje idílico y dejarme llevar por la magia y energía de la naturaleza. Nada demasiado complicado, ni mucho menos. Soy de las salgo corriendo al ver una avispa. Todo soft, fácil y chic a ser posible. Estaría bien abrazarme a un árbol o rodar por una pradera como las de mis vacaciones infantiles en Galicia... En fin, creo que lo más aventurero que me pide el cuerpo es hacer un picnic. ¿Pero porqué nos gusta tanto ir comer y retozar al campo a los humanos? debe ser nuestra vena nómada. Nuestros instintos más básicos nos piden aire libre en vena y contacto directo con la madre tierra. ¿Quién no ha sentido, e incluso se ha dejado llevar, por ese momento sensual e indolente, posterior al apetito saciado en un almuerzo campestre? esa pereza feliz, mecida por el zumbido de los insectos, que da lugar a siestas intermitentes, intimas conversaciones y otros placeres.
Recuerdo que al comienzo del verano pensé que este año, en vez de organizar la clásica cena de amigos en el jardín, haría un picnic al atardecer, de esos que salen las películas inglesas high class, y que lo mismo lo organizan en el campo que en los jardines de su mansión. Vale que es un poco pretencioso comparar los cotagges british y sus hectáreas de maravillosas praderas con el minijardin de mi adosado, pero una vez colocado el atrezzo (mantas, velas y viandas) puede salir un sucedáneo bastante decente. Y sin salir de casa puedes comer sobre el césped y tumbarte después a charlar mientras observas el cielo de verano con una copa vino... es posible que la sensación sea tan intensa como si estuvieras en Mansfield Park o Brideshead. Bueno, está bien, me he pasado tres pueblos, ¡que más quisiera yo!

Pero no me diréis que la idea del picnic no es apetecible. Aunque muchos la asociarán con la etapa dominguera de nuestra infancia, el tuper y el filete ruso, lo cierto es que dándole un poco de glamour a la cosa puede resultar una actividad barata y muy reconfortante para el cuerpo y el espíritu. Creo que deberíamos hacer como los ingleses y lanzarnos la cesta al coche más a menudo para irnos a un bosque cercano, al parque de al lado o al jardín de casa, si es que hay. De mis picknis recuerdo especialmente el que organizamos en el cumpleaños de mi hija mayor, con algunos amigos en el Retiro. Hasta cava y flores llevaron. Resultó de lo más pintoresco. También hemos hecho unos cuantos de lujo. Y no me refiero al contenido, mas bien improvisado, sino al entorno, en los jardines de un Château perdido en el Loira. ¡Que maravilla! Un Atardecer veraniego, un lago en frente y un castillo detrás, esta vez sí a lo lejos. Para no despertar el recelo de los propietarios ni hacer de huéspedes horteras compramos algo discreto; vino, aperitivos, patés y quesos, fruta y un montón de velitas...mmmmm... ¡que recuerdos exquisitos!
Parece ser que el verdadero origen del pic-nic son las antiguas jornadas de caza medievales inglesas, tradición que se mantuvo hasta el Renacimiento, con grandes banquetes al aire libre. Posteriormente tuvo un resurgimiento durante la época victoriana ya para quedarse y extenderse a los americanos y demás mortales.
Según wikipedia: Picnic es una expresión inglesa heredada del francés pique y nique. Y se trata de una comida informal en un espacio abierto, al aire libre, preferiblemente en un lugar con una bonita vista panorámica, a base sándwiches, frutas, huevo duro, galletas, verduras o cualquier alimento que sea liviano y fácil de transportar, tradicionalmente en una canasta de madera....
Estaréis conmigo en que es mucho más que esto y si no mirad:

El buen cine, especialmente el inglés, ha dado escenas bellísimas de relajantes picnics, como el elegantisímo high class de Retorno a Brideshead.
En un Château del Loira nuestro picnic en el lago tenia un telón de fondo espectacular.
Uno de nuestros niños preparando el decorado para la cena campestre.

El arte de Botero no puede resistirse al encanto de un romántico picnic para dos.
Otra vez en el cine inglés, como no. Picnic en Hanging Rockc, aunque sus idílicas escenas esconden una trama inquietante y terrible.

Indudablemente en otros tiempos los picnics fueron más elegantes y pintorescos, como en los sofisticados años 20 y 30 donde la alegría de vivir no estaba exenta de una cuidada estética.
La polémica y premiada película americana Picnic retrata, valiéndose del escenario campestre, a la sociedad sureña americana de los 50.

Monet y Manet crean momentos mágicos en sus maravillosas pinturas de Meriendas campestres.
Aquí estamos, tirados en plena naturaleza. El menaje es directamente de super, pero el paisaje de 10, de verdad, increíble.
Después del almuerzo a algunos hiper activos les da por hacer el pino.
La cesta de mimbre, el mantel de cuadros y el vino son imprescindibles para montar un almuerzo con elegancia, este es en Hayde Park. ¡Menudo lujazo!
La moda, siempre en busca de nuevos escenarios también recrea la voluptuosidad en versión campestre. Este me recuerda a los que se organizaban la Francia del Rey Sol mientras el pueblo se moría de hambre (veasé la peli Vattel para hacerse una idea). Atrezzo de Cristian Lacroix para Vogue.
¿Un estiloso picnic en el Retiro de Madrid sin hacer nada? pues sí, si te lo puedes permitir, hay hoteles que te lo sirven así de bien. Este es de las chicas del Vogue.
Ya veis lo poco se necesita para una tarde relajadita.Un par de cojines y un poco de buen gusto ¿Apetece eehhh?.

Fuente e imagenes: Tommy Hilfiger, Vogue, pongameuncafe.blogspot, Gambrel fuentegobernantahotel.blogspot.es

jueves, 10 de junio de 2010

Mis clásicos favoritos: Rayas

Yo también estoy saturada de las rayas esta primavera, como no. Hay tal plaga, sobre todo entre las adolescentes, que es una tendencia ya quemada antes de acabar la temporada. Y sinembargo no puedo desecharlas porque me encantan. Son elegantes e informales y me recuerdan lugares y sensaciones increibles: El mar, la libertad, París... en mi armario siempre ha habido una camiseta de rayas, se llevaran o no. Las he usado toda mi vida. Me gustan sobre todo las clásicas marineras que compraba en las tiendas de náutica como Amarras pues, aunque hoy parezca mentira, no siempre se encontraban fácilmente. También me encantan para la casa. En las paredes en mi salón están desde hace 17 años, es decir, antes de que se pusieran de moda y cuando dejaron de estarlo. Y ahí siguen, no me interesa si se llevan o están pasadas, los clásicos trascienden la moda. Te gustan o no. Con eso basta. Yo para vestir las prefiero horizontales y marineras, en blanco y azul marino o negro.
Para la casa me gustan en vertical, anchas o finas y en cualquier color.
Aquí hay unos cuantos ejemplos de como llevarlas bien y de paso un poco de su historia contada por un historiador Francés (of course de nuevo!) y algunas curiosidades que vale la pena conocer. Como, por ejemplo, que el en el siglo XIII, el papa Alejandro IV ordenó a los carmelitas que las evitaran. O que las usaban las prostitutas, las adúlteras, los traidores, los verdugos y los leprosos y que de ahí viene el clásico traje de los convictos.



El talento y la modernidad de Coco Chanel recuperó las rayas para el mundo de la moda.






En los 50 y 60 tanto intelectuales como artistas hicieron de las rayas un uso habitual ¿Quién no asocia la imagen de Pablo Picasso a una camiseta de rayas? Audrey hepburn y Rafael Alberti también las usaron.




En decoración dan un aire personal y elegante a los ambientes.

Eugenia Silva propone en Elle este look como uno de sus uniformes básicos.



En moda este año son tendencia usada y abusada pero ¡Es tan difícil resistirse al aspecto afrancesado y chic que dan de unas rayitas marineras!



Las celebrities más copiadas también las usan sin complejos esta temporada.



EL OSCURO PASADO DE LAS RAYAS
ANGELINE GOREAU: The New York Times, especial para Clarín


Dado que actualmente se las asocia a los elegantes trajes sastre o a la indumentaria playera, cuesta imaginar que, en realidad, las telas a rayas ocultan un pasado accidentado.
Sin embargo, un ensayo realizado por el especialista en historia Michel Pastoreau revela que las figuras que mayores probabilidades tenían de lucir rayas en la literatura y la iconografía de la Edad Media eran las prostitutas, los verdugos, los traidores, las mujeres adúlteras, y los sirvientes codiciosos.

A los efectos de ilustrar el inveterado prejuicio que conformó los inicios de las rayas, Pastoreau describe los acontecimientos que tuvieron lugar tras el regreso de San Luis (el rey Luis IX) a Francia luego de cuatro desalentadores años en Tierra Santa.

En el transcurso de su fallida cruzada, San Luis había conocido a algunos discípulos de la orden carmelita, monjes mendicantes a quienes se reconocía de inmediato debido a sus capas rayadas. Vestimenta que homenajeaba, según cuenta la leyenda, a la capa chamuscada que el profeta Elías lanzó desde el carro de fuego que lo llevó al cielo.

A invitación del rey, los carmelitas volvieron con él a Francia en el verano de 1254. Sin embargo, a pesar de su protección, las capas rayadas de los mendicantes causaron tal indignación en París, que se los recibió con burlas e insultos. En los años siguientes el escándalo adquirió tales proporciones que el Papa Alejandro IV ordenó a los carmelitas que evitaran las rayas. Estos se negaron. La batalla prosiguió a medida que se sucedían los papas hasta que convencieron a los religiosos de que adoptaran hábitos blancos.

Al tiempo que se privaba a los carmelitas de la vestimenta que ellos habían elegido, se obligaba a otros a usar rayas como advertencia de su dudosa categoría, cosa que invitaba a los demás ciudadanos a apartarse. Pastoreau cita leyes que proliferaban tanto en el norte germánico como en el sur de Europa, las cuales recomendaban la ropa rayada para indeseables sociales como leprosos y herejes.
El Renacimiento concedió a las desafortunadas rayas un breve respiro de tanta ignominia y jugó incluso con su utilidad como elemento de diseño. Francisco I de Francia decidió que Clouet lo pintara vestido a rayas; Holbein retrató a Enrique VIII con similares vestiduras. Todo esto, sin embargo, no pasó de un mero flirteo.


Las rayas solo consiguieron poner un pie vacilante en el Viejo Mundo, por lo que emigraron a las costas americanas. Una vez que la rebelión norteamericana adoptó las rayas como símbolo de libertad, estas hicieron una entrada triunfal en Europa. La Revolución Francesa se identificó hasta tal punto con las rayas, que en la memoria quedaron unidas de manera indisoluble al símbolo tricolor. Incluso los ingleses, contra quienes se había esgrimido la raya revolucionaria original, empezaron a usar rayas en vestidos, levitas, chalecos, medias, cintas y todo otro accesorio que se considerara adecuado agregar al atuendo.

A pesar de la rehabilitación histórica de las rayas, su carácter marginal persistió: hasta bien entrado el siglo XX, las rayas se consideraban de rigor para los presos. Al mismo tiempo, también empezaron a adquirir nuevos significados. Pastoreau describe el rayado higiénico que se introdujo para ropa íntima como los pijamas; el rayado festivo, usado a menudo en la ropa infantil o los juguetes; y la raya náutica, que no tardó en adoptar la indumentaria playera. "En vísperas de la Primera Guerra Mundial", señala, "prácticamente no quedaba playa europea que no se hubiera convertido en un muestrario de rayas".

Pastoureau es una autoridad en heráldica medieval y se desempeña como director de estudios de la Ecole Pratique des Hautes Etudes de París. En un intento de comprender por qué el mundo medieval se sintió agraviado ante la vestimenta rayada de hombres dedicados a Dios, especula con que "el ojo medieval se concentraba de manera particular en la lectura por capas. Una imagen se creaba mediante la superposición de niveles sucesivos y, para leerla de manera adecuada, era necesario —a diferencia de nuestros hábitos modernos— empezar por el nivel inferior y, una vez atravesadas todas las capas intermedias, terminar en el nivel superior.

Con las rayas, sin embargo, tal lectura no es posible. No hay un nivel inferior y otro superior un color de fondo y otro de superficie. Hay un solo nivel bicromático dividido en igual número de rayas de colores alternados".

En la Edad Media, teoriza Pastoureau, las rayas evocaban asociaciones que estaban decididamente enfrentadas a lo que entonces se consideraba políticamente correcto. Para la mente medieval, la idea de la diversidad y las rayas estaban estrechamente relacionadas. Destaca que el latín medieval a menudo usa como sinónimos las palabras "rayado" y "variado", y nos dice que la cultura medieval desaprobaba la variación: "La forma sustantiva de ''varietas'' sirve para designar engaño, maldad y lepra simultáneamente". En la actualidad consideramos que la diversidad es algo deseable y, como consecuencia de ese cambio de valores, el status de las rayas experimentó una revolución.


A pesar de la aparente singularidad del tema que aborda, The Devil''s Cloth (La ropa del Diablo), el libro de Pastoreau, se inscribe en el marco de lo que en Francia ya se convirtió en una venerable tradición de "nueva" historiografía, que empezó por rechazar la historia de acontecimientos y regímenes, y fue evolucionando con parámetros cada vez más radicalizados y haciendo un ambicioso análisis de los datos de la experiencia.


La investigación de Pastoureau sobre la epistemología de las rayas es en buena medida parte de esa empresa. A pesar de su brevedad, llega al meollo de temas como el modo en que percibimos colores y diseños, y especula de manera interesante sobre si tales percepciones son naturales o culturales. No cabe duda de que el libro, que es al mismo tiempo jovial y erudito, va a ejercer su cuota de influencia. Yo, por ejemplo, nunca volveré a considerar que las rayas son algo inocente o liviano.


EFE fLondres. Un equipo investigador de la Universidad de York (Inglaterra) ha demostrado que la ropa estampada con rayas verticales crea la ilusión óptica de un cuerpo más voluminoso, en contra de la creencia popular de que éstas estilizan y las horizontales hacen parecer más gordo.
El estudio, liderado por el experto en percepción Peter Thompson, echa por tierra una teoría visual que ha hecho vender millones de prendas de vestir de rayas verticales en detrimento de las maltratadas horizontales.
Según publica el rotativo británico The Times, para llegar a esta conclusión, los científicos utilizaron 200 pares de fotografías de mujeres vestidas con prendas de rayas verticales y horizontales.

FUENTES Y FOTOS:
ANGELINE GOREAU: The New York Times, especial para Clarín (CLARIN.COM)
A propósito de The Devil''s Cloth, de Michel Pastoureau.
Nueva York, Columbia University Press. `

EFE Londres.
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