miércoles, 16 de junio de 2010

Poesía de cumpleaños para dos amigas



Quiero felicitar a dos niñas. Dos mujeres, dos amigas.

Son dos gotas de agua. Risueñas y gamberras.
Divertidas y fiesteras. Caprichosas y malvadas.

Con almas aun intactas. Llenas de sueños y esperanzas.
Con desengaños ya vividos y sufrimientos ya sentidos.

Y aun ríen y juegan como niñas. Ahora a juegos de mayores.
Felices a pesar de todo. Alegres como campanas.

Amigas de corazones inseparables y de apoyos inquebrantables.
Amigas desde la cuna. Amigas de verdad.



¡ FELIIIIIIZZZZZZ CUMPLEEEEEAAAAAAÑÑÑÑOOOOOOSS SS!!











martes, 15 de junio de 2010

Con clase

Françoise Hardy - Comment Te Dire Adieu?




Ayer vi, en una película muy interesante que recomiendo: "Las invasiones barbaras", un pequeño fragmento de Fraçois Hardy (Una cantautora y musa de los 60 en Francia) cantando la inolvidable "Tous les garçons et les filles" que tantos recuerdos me trae, pues siempre la ponían en mis fiestas adolescentes en plan "momento de transición al lento". Fraçois Hardy era una chica guapísima, con un aire dulce y rebelde a la vez, muy propio de la época. Enseguida sentí curiosidad por saber cual sería su aspecto actual y me encontré a la mujer que veis. No me defraudó pues me sigue pareciendo una de esas bellezas con contenido que tienen algo más que las respalda y por tanto no necesitan obsesionarse con parecer jóvenes. Más bien da la impresión de ser una mujer inteligente que con el paso del tiempo ha evolucionado sin perder su esencia, que es lo que te protege del aspecto de vieja, creo yo. ;-)

Por si queréis saber más
http://www.francoise-hardy.com/

jueves, 10 de junio de 2010

Mis clásicos favoritos: Rayas

Yo también estoy saturada de las rayas esta primavera, como no. Hay tal plaga, sobre todo entre las adolescentes, que es una tendencia ya quemada antes de acabar la temporada. Y sinembargo no puedo desecharlas porque me encantan. Son elegantes e informales y me recuerdan lugares y sensaciones increibles: El mar, la libertad, París... en mi armario siempre ha habido una camiseta de rayas, se llevaran o no. Las he usado toda mi vida. Me gustan sobre todo las clásicas marineras que compraba en las tiendas de náutica como Amarras pues, aunque hoy parezca mentira, no siempre se encontraban fácilmente. También me encantan para la casa. En las paredes en mi salón están desde hace 17 años, es decir, antes de que se pusieran de moda y cuando dejaron de estarlo. Y ahí siguen, no me interesa si se llevan o están pasadas, los clásicos trascienden la moda. Te gustan o no. Con eso basta. Yo para vestir las prefiero horizontales y marineras, en blanco y azul marino o negro.
Para la casa me gustan en vertical, anchas o finas y en cualquier color.
Aquí hay unos cuantos ejemplos de como llevarlas bien y de paso un poco de su historia contada por un historiador Francés (of course de nuevo!) y algunas curiosidades que vale la pena conocer. Como, por ejemplo, que el en el siglo XIII, el papa Alejandro IV ordenó a los carmelitas que las evitaran. O que las usaban las prostitutas, las adúlteras, los traidores, los verdugos y los leprosos y que de ahí viene el clásico traje de los convictos.



El talento y la modernidad de Coco Chanel recuperó las rayas para el mundo de la moda.






En los 50 y 60 tanto intelectuales como artistas hicieron de las rayas un uso habitual ¿Quién no asocia la imagen de Pablo Picasso a una camiseta de rayas? Audrey hepburn y Rafael Alberti también las usaron.




En decoración dan un aire personal y elegante a los ambientes.

Eugenia Silva propone en Elle este look como uno de sus uniformes básicos.



En moda este año son tendencia usada y abusada pero ¡Es tan difícil resistirse al aspecto afrancesado y chic que dan de unas rayitas marineras!



Las celebrities más copiadas también las usan sin complejos esta temporada.



EL OSCURO PASADO DE LAS RAYAS
ANGELINE GOREAU: The New York Times, especial para Clarín


Dado que actualmente se las asocia a los elegantes trajes sastre o a la indumentaria playera, cuesta imaginar que, en realidad, las telas a rayas ocultan un pasado accidentado.
Sin embargo, un ensayo realizado por el especialista en historia Michel Pastoreau revela que las figuras que mayores probabilidades tenían de lucir rayas en la literatura y la iconografía de la Edad Media eran las prostitutas, los verdugos, los traidores, las mujeres adúlteras, y los sirvientes codiciosos.

A los efectos de ilustrar el inveterado prejuicio que conformó los inicios de las rayas, Pastoreau describe los acontecimientos que tuvieron lugar tras el regreso de San Luis (el rey Luis IX) a Francia luego de cuatro desalentadores años en Tierra Santa.

En el transcurso de su fallida cruzada, San Luis había conocido a algunos discípulos de la orden carmelita, monjes mendicantes a quienes se reconocía de inmediato debido a sus capas rayadas. Vestimenta que homenajeaba, según cuenta la leyenda, a la capa chamuscada que el profeta Elías lanzó desde el carro de fuego que lo llevó al cielo.

A invitación del rey, los carmelitas volvieron con él a Francia en el verano de 1254. Sin embargo, a pesar de su protección, las capas rayadas de los mendicantes causaron tal indignación en París, que se los recibió con burlas e insultos. En los años siguientes el escándalo adquirió tales proporciones que el Papa Alejandro IV ordenó a los carmelitas que evitaran las rayas. Estos se negaron. La batalla prosiguió a medida que se sucedían los papas hasta que convencieron a los religiosos de que adoptaran hábitos blancos.

Al tiempo que se privaba a los carmelitas de la vestimenta que ellos habían elegido, se obligaba a otros a usar rayas como advertencia de su dudosa categoría, cosa que invitaba a los demás ciudadanos a apartarse. Pastoreau cita leyes que proliferaban tanto en el norte germánico como en el sur de Europa, las cuales recomendaban la ropa rayada para indeseables sociales como leprosos y herejes.
El Renacimiento concedió a las desafortunadas rayas un breve respiro de tanta ignominia y jugó incluso con su utilidad como elemento de diseño. Francisco I de Francia decidió que Clouet lo pintara vestido a rayas; Holbein retrató a Enrique VIII con similares vestiduras. Todo esto, sin embargo, no pasó de un mero flirteo.


Las rayas solo consiguieron poner un pie vacilante en el Viejo Mundo, por lo que emigraron a las costas americanas. Una vez que la rebelión norteamericana adoptó las rayas como símbolo de libertad, estas hicieron una entrada triunfal en Europa. La Revolución Francesa se identificó hasta tal punto con las rayas, que en la memoria quedaron unidas de manera indisoluble al símbolo tricolor. Incluso los ingleses, contra quienes se había esgrimido la raya revolucionaria original, empezaron a usar rayas en vestidos, levitas, chalecos, medias, cintas y todo otro accesorio que se considerara adecuado agregar al atuendo.

A pesar de la rehabilitación histórica de las rayas, su carácter marginal persistió: hasta bien entrado el siglo XX, las rayas se consideraban de rigor para los presos. Al mismo tiempo, también empezaron a adquirir nuevos significados. Pastoreau describe el rayado higiénico que se introdujo para ropa íntima como los pijamas; el rayado festivo, usado a menudo en la ropa infantil o los juguetes; y la raya náutica, que no tardó en adoptar la indumentaria playera. "En vísperas de la Primera Guerra Mundial", señala, "prácticamente no quedaba playa europea que no se hubiera convertido en un muestrario de rayas".

Pastoureau es una autoridad en heráldica medieval y se desempeña como director de estudios de la Ecole Pratique des Hautes Etudes de París. En un intento de comprender por qué el mundo medieval se sintió agraviado ante la vestimenta rayada de hombres dedicados a Dios, especula con que "el ojo medieval se concentraba de manera particular en la lectura por capas. Una imagen se creaba mediante la superposición de niveles sucesivos y, para leerla de manera adecuada, era necesario —a diferencia de nuestros hábitos modernos— empezar por el nivel inferior y, una vez atravesadas todas las capas intermedias, terminar en el nivel superior.

Con las rayas, sin embargo, tal lectura no es posible. No hay un nivel inferior y otro superior un color de fondo y otro de superficie. Hay un solo nivel bicromático dividido en igual número de rayas de colores alternados".

En la Edad Media, teoriza Pastoureau, las rayas evocaban asociaciones que estaban decididamente enfrentadas a lo que entonces se consideraba políticamente correcto. Para la mente medieval, la idea de la diversidad y las rayas estaban estrechamente relacionadas. Destaca que el latín medieval a menudo usa como sinónimos las palabras "rayado" y "variado", y nos dice que la cultura medieval desaprobaba la variación: "La forma sustantiva de ''varietas'' sirve para designar engaño, maldad y lepra simultáneamente". En la actualidad consideramos que la diversidad es algo deseable y, como consecuencia de ese cambio de valores, el status de las rayas experimentó una revolución.


A pesar de la aparente singularidad del tema que aborda, The Devil''s Cloth (La ropa del Diablo), el libro de Pastoreau, se inscribe en el marco de lo que en Francia ya se convirtió en una venerable tradición de "nueva" historiografía, que empezó por rechazar la historia de acontecimientos y regímenes, y fue evolucionando con parámetros cada vez más radicalizados y haciendo un ambicioso análisis de los datos de la experiencia.


La investigación de Pastoureau sobre la epistemología de las rayas es en buena medida parte de esa empresa. A pesar de su brevedad, llega al meollo de temas como el modo en que percibimos colores y diseños, y especula de manera interesante sobre si tales percepciones son naturales o culturales. No cabe duda de que el libro, que es al mismo tiempo jovial y erudito, va a ejercer su cuota de influencia. Yo, por ejemplo, nunca volveré a considerar que las rayas son algo inocente o liviano.


EFE fLondres. Un equipo investigador de la Universidad de York (Inglaterra) ha demostrado que la ropa estampada con rayas verticales crea la ilusión óptica de un cuerpo más voluminoso, en contra de la creencia popular de que éstas estilizan y las horizontales hacen parecer más gordo.
El estudio, liderado por el experto en percepción Peter Thompson, echa por tierra una teoría visual que ha hecho vender millones de prendas de vestir de rayas verticales en detrimento de las maltratadas horizontales.
Según publica el rotativo británico The Times, para llegar a esta conclusión, los científicos utilizaron 200 pares de fotografías de mujeres vestidas con prendas de rayas verticales y horizontales.

FUENTES Y FOTOS:
ANGELINE GOREAU: The New York Times, especial para Clarín (CLARIN.COM)
A propósito de The Devil''s Cloth, de Michel Pastoureau.
Nueva York, Columbia University Press. `

EFE Londres.
Chanel. Blanco. The Sartorialist. VintageandChic. Elleestreetstyle. Amazon

martes, 18 de mayo de 2010

Susana Tamaro o la madurez que quiero

Susana Tamaro no es una escritora que me guste especialmente. De hecho su libro más famoso "Donde el corazón te lleve" me engancho y decepcionó a un tiempo. Su estilo es demasiado básico y su historia sólo me conmovió relativamente. Sin embargo ella es una mujer que me gusta mucho. Su sencillez y su profundidad personal me atraen, y su forma de ver la vida conecta a grandes rasgos con mi forma de pensar. Incluso tengo guardada una entrevista suya de hace años, porque sus miedos y sus anhelos son las mios. Más adelante volví a leer una especie de autobiografía en la que reflexiona sobre la vida, la naturaleza y las palabras "Las palabras son semillas" que me pareció interesante. Su literatura quizá no sea pulida ni académica, pero es directa, honesta y conecta con la gente. Seguramente eso hace que sea una escritora tan famosa en su país y en el mundo.
Cuento todo esto porque acabo de leer una entrevista suya a propósito de su último libro, donde habla sobre la edad y dice ser más optimista ahora, (la recuerdo con una visión pesimista de la vida) y me pregunto ¿Porqué algunas personas se sienten más felices al llegar a la madurez? ¿Cuestión de ser prácticos, aceptación por fin del drama de la vida, más sabiduría interior...? Dejo aquí la entrevista con las respuestas de la escritora a este pequeño dilema que hoy me planteo. Ella en cualquier caso no dice que se siente más optimista, si no que "lo ha decidido". Lo que me lleva a pensar que sigue siendo de naturaleza pesimista.
Y es que, quizá sea eso, cuestión de proponérselo.

PD. De esta mujer menuda me gusta todo. Su fragilidad, su valentía y hasta su aspecto de chico desvalido, que dicen, es fruto de su orientación sexual. Si así fuera, me parece que subraya aún más su sinceridad y su discreción.

Líderes Trabajo : mujerhoy.com


Susanna Tamaro: “A partir de los 50, he decidido ser optimista”
Rosa Gil Autor: EFE

Susanna Tamaro no responde al prototipo de escritora de best-sellers. Vive lejos de las multitudes, en una finca de la Umbría italiana, escribiendo en los meses fríos y cuidando del huerto y de los animales en los cálidos. Pero la suya no es una vida solitaria: la acompañan Roberta, su amiga inseparable, y una familia peruana de guardeses, que ocupa su propia casa dentro de la finca. La escritora nos recibe con la sonrisa tímida que luce casi siempre y con unas tijeras de podar en la mano. La entrevista (en el salón, junto al fuego que crepita en una pequeña alamandra) se desarrolla entre pequeñas interrupciones: Roberta quiere leerle un mail de una lectora española de “Luisito”; Alexia, la hija mayor de los guardeses, pide ayuda con sus deberes de latín; los perros entran y salen a su antojo y suena el timbre que anuncia que la alumna de karate de Susanna ya está aquí. Y Tamaro, en el centro de este bullicio hogareño, sigue sonriendo mientras habla y bebe té.

MUJER HOY. “Luisito” es un libro muy intenso, muy emocional. ¿Cómo se le ocurrió?

SUSANNA TAMARO. Me interesa mucho la vejez. Anselma, la protagonista, vive en una gran soledad hasta que encuentra un papagayo en la basura. Y, al abrirse a su afecto, recupera todo lo que disfrutaba antes: la música, los amigos... Los ancianos están muy solos, prisioneros de su memoria y sus enfermedades, y muchos se salvan gracias a sus mascotas: pasean al perro o salen a comprar comida al gato y así hablan con otras personas. El Ayuntamiento de Milán ha lanzado una terapia contra la soledad de los mayores, dándoles un perro y algo de dinero para cuidarlo.

MH. Sus libros siempre describen familias disfuncionales. ¿Por qué?

ST. No tuve una familia normal. Nací en 1957 y mis padres fueron de los primeros en separarse. Mi padre era muy hippy y tanto mi madre como él tuvieron nuevas parejas. Todo aquello me creó mucha inseguridad. Creo que la familia es algo muy importante y que los niños necesitan una mamá y un papá. Pero hace falta ser muy maduro y profundo para mantener una familia y conseguir que no se convierta en un infierno.

MH. Usted vive con una familia “elegida”. ¿Cómo llegó a hacerlo?

ST. En cierto momento, comprendí que no deseaba hijos ni una familia tradicional. El matrimonio es muy difícil. Y para mi trabajo era mejor no tener niños. ¡Pobres! Paso meses escribiendo y habría sido una mala madre. Conocí por casualidad a Roberta, que ya vivía en esta zona, y nos pusimos de acuerdo para vivir juntas. Un día, encontramos a Alexia. Me dio la mano por la calle y pensé que nos necesitaba. La trajimos a casa, y a su familia también. ¡Hay tanto sitio en esta casa! Hemos llegado a ser 12. Me gusta tener gente alrededor. El hombre es un ser social y el matrimonio no es la única opción. Hay muchas maneras de vivir en un entorno afectuoso.

MH. ¿Cree que hay que reinventar la familia?

ST. Sí. Hay que quitarle el autoritarismo que tenía la familia patriarcal, sin eliminar la autoridad que necesitan los niños. Muchos tienen hijos por narcisismo y no quieren reñirles ni verlos llorar. Y para educar es necesario decir “no”.

MH. De hecho, la protagonista de “Luisito” es maestra y parte del libro es una reflexión sobre la educación. ¿Le interesa el tema?

ST. Sí. Estudié Magisterio, aunque no llegué a ejercer, y creo que estamos presionando a nuestros maestros hasta el límite. Los niños tienen todo el poder en la escuela y sus padres se sitúan con ellos y contra el enseñante, que vive aterrorizado. Eso no está bien. Por eso introduje en “Luisito” una escena en la que Anselma abofetea a un alumno. Muchos amigos la alabaron. Es necesario volver a dar la autoridad a los maestros. ¿Cómo se apañarán los niños en el futuro, si no aprenden a vivir en sociedad?

MH. A pesar de todo, “Luisito” es un libro mucho más optimista que los anteriores. ¿Ahora tiene más fe en la vida?

ST. Así es. Será que he pasado ya de los 50 años, y en la segunda mitad de mi vida voy a ser optimista [ríe]. Esas cosas suceden. De joven era muy pesimista y solitaria. Estaba enfadada con todo el mundo. Llegaron los años de la protesta política, en la que estaban todos mis compañeros, y yo no participé. Tenía pocos amigos.

MH. ¿Quería entonces ser escritora?

ST. ¡Era lo último que se podía esperar de mí! Iba fatal en la escuela, no me gustaba leer y quería estudiar zoología. Finalmente, me apunté a la escuela de cine de Roma, sólo para poder vivir allí. Después trabajé en el mundo del cine, pero no encontraba dinero para dirigir algo. Me puse a escribir porque no costaba nada; sólo hacía falta un papel, lápiz y energía.

MH. ¿Fue en esa época también cuando se convirtió al cristianismo?

ST. Sí. Yo nací en una familia muy particular. Mi madre procedía de una familia judía conversa y mi padre, que era taoísta, de socialistas ateos. No recibí ninguna educación religiosa. En los 70, cuando era joven, sólo había lucha política, ningún discurso sobre espiritualidad. Pero yo siempre me sentí muy inquieta en ese sentido. Empecé a buscar. Para comprender mi herencia judía, pasé unos meses en un kibbutz de Israel. Esa tierra tenía algo que me hacía vibrar por dentro. Conocí a muchas personas y los cristianos me parecieron los de mente más libre. Así que comencé a estudiar la fe y la Biblia. Pero la verdad es que soy cristiana gracias al taoísmo. Pensé: “Si en esta vida el karma quiere que sea cristiana, tendré que serlo”. Ser espiritual supone admitir que nuestra vida es un misterio y que no todo es materia. Y el cristianismo nos da una inmensa libertad. Abole casi todos los ritos y dice “ama y haz lo que quieras”. Curiosamente, mi padre se alegró. Admiraba mucho a Jesucristo. Sólo le preocupaba que me volviera clerical y por ahí no había peligro.

MH. Y después le llegó la fama.

ST. Sí, “Donde el corazón te lleve” se convirtió en un fenómeno. Fue un gran shock. No hubo marketing de por medio, todo sucedió de improviso y yo no estaba preparada. Pasé de una vida tranquila a estar bajo la luz pública, con la responsabilidad de un montón de lectores. Fue muy difícil.

MH. ¿No le trajo nada bueno?

ST. La relación con mis lectores fue algo maravilloso. Además, en Italia “Donde el corazón te lleve” es el libro más leído del siglo XX. Es muy emocionante haber escrito un libro importante para tu país. Pude comprar mi casa, tener animales... y poner en marcha la Fundación Tamaro, hace nueve años. Pensé que no necesitaba ganar tanto, que no quería ser esclava del dinero. Y creé esta entidad para poner en marcha, sobre todo, proyectos para la mujer. Soy muy feminista. Creo que, en todos los países del mundo, cuando se ayuda a las mujeres se ayuda al progreso. Tenemos proyectos en Sudamérica, Congo, Corea e India. En Italia contamos con becas universitarias para extranjeras, que así pueden volver a sus países y ayudar, cambiar allí la situación de las féminas. Eso me hace mucho más feliz que comprarme un Mercedes.

MH. Y, después de tanta búsqueda, ¿ha encontrado lo que quería?

ST. Sí. No creo que cambie más, aunque la vida siempre te sorprende. Estoy muy contenta de cómo he construido mi existencia. Creo que cada vez entiendo más cosas de mí misma, de los demás, del mundo, y que siempre me he ido convirtiendo en alguien mejor. Y en eso consiste la vida.

BREVE BIOGRAFÍA ANECDÓTICA


• Susanna Tamaro (Trieste, 1957) fue una niña tímida, que se aburría en el colegio. Empezó a escribir en 1978. Visitó Eslovenia e Israel en busca de sus raíces y logró acabar con sus migrañas gracias al karate.

• Su primer libro publicado fue “La cabeza entre las nubes” (1989). Poco después, tuvo que dejar Roma a causa del asma y se mudó a la Umbría. “Donde el corazón te lleve” (1994) fue un fenómeno de ventas y Tamaro publicó en 2007 su continuación, “Escucha mi voz”.

• “Luisito” (Seix Barral) es su última obra, de momento. Ahora trabaja en un libro para niños y en la adaptación cinematográfica de “Luisito”.

UNA CASA CON VISTAS AL ZOO

“Cuando era pequeña, soñaba con tener muchísimos animales”, dice Tamaro. Y lo ha conseguido. Siete perros rescatados de destinos inciertos, un gato (los perros no han dejado más), un burro, dos ponies, un caballo, siete conejos, ocho gallinas, un estanque con peces y una gran pajarera en la que vive el verdadero Luisito. Susanna lo encontró junto a un cubo de basura en Roma y ha revivido ese episodio en su novela. “Los animales me hacen reír –asegura–, me ponen de buen humor. Por eso pensé que la protagonista de “Luisito” podría abrirse a la vida a través del afecto de un ser tan inocente”.

jueves, 6 de mayo de 2010

Ella es el verdadero "chic fránces"


Tengo la costumbre de correr riesgos a la hora de comprar libros, películas y música. Lo hago por intuición, dejándome llevar por el titulo, el diseño gráfico o un actor… por ejemplo. Creo que necesito hacer pequeños descubrimientos que me saquen de la rutina de lo obvio, las modas, etc. Por supuesto que he metido la pata, pero en general tengo buen ojo y encuentro lo que espero, a veces mucho más. También me ocurre que esos “tesoros” que creo encontrar son clásicos o títulos súper conocidos por los entendidos, pero como mi cultura es limitada, yo no tenía ni idea. Esto me pasó con una película que compre hace pocos días y que me ha gustado muchísimo. Se titula “Un hombre y una mujer” Es una película francesa de los años 60. La compre porque la actriz principal era Anouk Aimee. Sentía curiosidad por su carrera pues durante mucho tiempo fue la musa de Emanuelle Húngaro y siempre estaba en sus desfiles. Cuando yo oí de ella era una mujer ya madura aunque guapísima. Casualmente hace poco la vi actuar en una miniserie, haciendo de madre de Napoleón, y seguía siendo increíblemente hermosa y especial, a pesar de que tendría más de 70 años.



La película es sencilla y sorprendente. A mi juicio es un ejemplo de buen gusto de principio a fin. Tiene una fotografía maravillosa que alterna el color y el blanco y negro, pero sobre todo me quede pasmada viéndola a ella. Además de ser muy buena actriz la cámara la quiere, o el director, no lo sé pero hay que ver la película para darse cuenta del "rollito" que tienen. Si queréis saber lo que es el chic francés de verdad, no dejéis pasar la oportunidad de verla. Además la música es muy famosa. Y es que esta peli ganó la Palma de Oro de Cannes en el 66, el Oscar a la mejor película extranjera y al mejor guión, y ella estuvo nominada al Oscar a la mejor actriz. En fin que aunque yo jamás hubiera oído hablar de ella, de descubrimiento nada de nada.

Si queréis saber de que va la peli:
Anne es una mujer joven, que trabaja en el cine como "script". Es la viuda de un hombre que fue alegre, extrovertido, vitalista y simpático, que también trabajaba en el cine en calidad de especialista. Un día, en pleno rodaje de una escena peligrosa, murió, dejando a su esposa y a una niña de corta edad. Jean-Louis Duroc también es un joven viudo, de carácter triste y algo introvertido. Estos dos personajes tienen algo en común: la hija de ella y el hijo de él.

Aquí dejo varias fotografías de esta hermosa mujer en su faceta de modelo:

martes, 4 de mayo de 2010

¿Qué les pasa a las mujeres?


Me refiero sobre todo a las jóvenes y adolescentes que se entregan al sexo de forma compulsiva o como mínimo sin la reflexión necesaria para dar un paso tan decisivo. Es verdad que todo invita a lanzarse a disfrutar de ese “inmenso placer” que les vende la sociedad ultra materialista en la que vivimos, pero aun así no me parece una razón suficiente. Somos seres racionales y las experiencias propias y ajenas nos enseñan a discernir. Las “celebrities” y demás heroínas de esta generación son el ejemplo vivo de que el estilo de vida basado en los placeres inmediatos y el sexo sin compromiso es, a la larga, fuente de un gran vacío existencial. Cuando nos alejamos del amor y de la entrega a los demás, sufrimos y eso lo aprendemos bien jóvenes, pues el que más y el que menos tiene un referente moral, ya sea en casa, el colegio, los amigos, el cine etc. Siempre hay un buen y mal ejemplo cerca para ayudar a nuestra conciencia a inclinarse hacia lo que es mas adecuado para su paz interior. Entonces me pregunto de nuevo ¿Qué les pasa por la cabeza a las chicas cuando inician relaciones sin compromiso, en las que se “comprometen” tan íntimamente? Sé que está mal decir esto hoy en día, es políticamente incorrecto (odio esta frase pero no encuentro ninguna mejor) ya que va "en contra la liberación de la mujer", pero es que yo creo que esas relaciones aparentemente tan liberadoras, valga la redundancia, son en realidad frustrantes porque:


  1. las chicas que conozco y son muchas, desean una relación de futuro desde el principio, es decir no salen con un hombre por salir, y mucho menos para acostarse con él, y si lo hacen es porque creen que no encontraran nada mejor o que si no se acuestan no conseguirán un chico y estarán solas.

  2. Tienen miedo a un embarazo y no están tranquilas hasta que les baja la regla. Además no quieren tomar anticonceptivos aunque lo hagan, no quieren tomar la píldora del día después aunque lo hagan y sobre todo no quieren abortar aunque lo hagan.

  3. La mayoría necesitan tomarse un par de copas u otras sustancias para desinhibirse y superar el pudor natural que sienten cuando intiman con un chico desconocido.
  4. Cuando tienen relaciones sexuales habitualmente, se sienten más presionadas y se vuelven emocionalmente más frágiles. Además, al contrario que ellos, que lo exhiben como un triunfo, ellas se sienten utilizadas si no las llaman después.


Esta claro que conocer a un puñado de adolescentes y jóvenes de diversos ámbitos sociales no es suficiente para sentar cátedra sobre lo que digo, por eso dejo claro que hablo de lo que veo yo, y de lo que me cuentan ellas. Pero intuyo que así es como se sienten la mayor parte de chicas si se profundiza un poco, incluso las que van de modernas y liberales esconden desasosiego y pena por la superficialidad de las relaciones con los chicos. Y creo que es tan lógico y sensato que se cae de su peso, y lo que me parece increíble es que las mujeres hayamos caído en una trampa que nos convierte en objetos de usar y tirar mas que nunca. Por mucho que el Ministerio de Igualdad haga un mapa del clítoris para mejorar su sexualidad, o el de Sanidad les de potestad para abortar a los 16 sin consentimiento paterno.

Las chicas se quejan de lo difícil que es encontrar a un chico que se comprometa pero quizás deberían empezar a restringir el sexo, no por imposición de la sociedad, como en otros tiempos, sino por elección y convicción personal. Como entrenamiento para la ardua tarea que es formar una pareja estable y fuerte, capaz de amarse y entregarse y por ello capaz de aceptar la vida que puede llegar, fruto del amor comprometido y valorarla como un regalo y no como un obstáculo para el placer.
Quizá así habría menos "metrosexuales" y volverían a surgir hombres de verdad, de los que gustan de conquistar y proteger, de los que se casan y se quedan, no porque la cabra no tire al monte, que eso es inevitable, sino porque el valor que ellas dan al amor y al sexo es elevado y eso las convierte a sus ojos en seres valiosos por los que merece la pena renunciar a placeres fáciles.
No sé si es la mejor solución, no propongo radicalizar nada, me dan miedo los extremos y las imposiciones, además no se trata de volver a los tiempos de los caballeros, ni al romanticismo, ni a ninguna época anterior, que en el fondo no era tan romántica. Ni hablar, las mujeres hemos avanzado mucho y en términos generales creo que para bien, pero debemos echar el freno del sexo fácil y sin compromiso, porque si no lo hacen las mujeres que somos menos promiscuas por naturaleza, nos enfrentamos en breve a una sociedad de singles, egocéntrica y caprichosa, sin valores morales y presa fácil de pueblos bárbaros de ideas radicales, que quizá vuelvan a imponer a sus hijas o nietas el machismo que tanto ha costado erradicar.
Mi humilde consejo de mujer madura es: "Acercaos a posiciones moderadas. Vuestro cuerpo es el templo de vuestro espíritu, pues contiene lo que sois, y el sexo es la llave, por tanto, no se la entreguéis a cualquiera".

PD. Las celebrities no se libran, de hecho son las mayores víctimas de la plaga de la imagen y el placer sin sentido, que nos convierte en objetos sexuales. También la publicidad y la moda están inspiradas en el sexo, la prostitución y las drogas, más que nunca.
Fotos : Revista que me dices "Cristina Ricci". Campaña de publicidad de Marrc+ecko. Campaña de publicidad de Sisley.


jueves, 15 de abril de 2010

Desaliento,tristeza y fe


Una mujer madura, muy amiga mía, me ha contado que está tristísima sin saber por qué. Dice que hace tiempo que no tiene ganas de hacer nada, ni ve sentido a su vida, que se arrastra por necesidad. Es una persona sensible y llena de virtudes, aunque de naturaleza algo depresiva. Se me ocurrió decirle que escribiera sus sentimientos para desahogarse. Después podíamos leerlo juntas y buscar soluciones.

Desde el principio pensé en publicar su carta porque refleja esos momentos de vacío existencial que tenemos muchas mujeres, sobre todo si hemos vivido entregadas a solucionar la vida de otros mientras abandonábamos la nuestra. No digo que ese sea el único motivo de lo que ella siente, pero si se junta con otras carencias, es clarisimamente un detonante. Esto es lo que escribió, más o menos:

"Cuando la tristeza te invade y no sabes muy bien porqué ¿que puedes hacer? Tienes ganas de gritar y salir corriendo, de huir pero ¿a donde ir? No hay lugar donde puedas encontrar la serenidad. Presiento que ese lugar anhelado esta dentro de mi persona pero siempre lo busco fuera. Dentro no quiero ni mirar. Ahí todo está desordenado, mi cabeza está hecha un lío. Un lío de sentimientos, de deseos, de ideas… no sabría como empezar, no me gusta lo que encuentro. No sé ni que busco ni por donde remover. ¿Trabajo, amigos, familia, amor? No soy yo, soy todo lo que los demás necesitan, ni eso, soy lo que yo creo que los demás necesitan y que ni siquiera es cierto. Estoy vacía, me siento vacía, sin rumbo, sin ganas, sin fuerzas. Solo tristeza, solo vacío, solo soledad. Esperar, seguir, tirar… que más puedo hacer? Cambiar lo que no puedo cambiar? Estoy cansada, no me gusta quien soy, sin embargo tengo mucho por lo que luchar y por lo que vivir. Si repaso mi vida me la he pasado sufriendo de moderada a intensamente, esperando que pasen las horas malas, desde que puedo recordar tengo la misma sensación. Aquellos días tristes de colegio en que todavía quedaban horas interminables para ser libre, para dejar de soportar clases incomprensibles, malas compañeras y profesores distantes. Aquella sensación de ser prisionero durante todo el día, y brevemente ser tú, en el camino del colegio a casa donde otra vez te esperaba la angustia de la tarea, de la oscura mesa de escritorio y el reproche diario sin apoyo, sin alegría. Y así cada día de una infancia solitaria y anodina, llena de miedos y también de sueños, inalcanzables desde siempre, no aptos para niñas tristes. No puedo recordar gran felicidad allí, sí momentos fugaces de diversión, pero no alegrías, por aprender, o por sentir el aprecio o la consideración de los otros. Aquello era una dolorosa espera de algo mejor, que no llegó. Ahora no es igual claro, tengo menos dolor, más sosiego, más aceptación. En realidad en medio de aquel pasado y este presente está el mayor dolor y el mayor gozo también. Quizá por eso comparo aquel tiempo con este, porque el dolor que siento es parecido, el dolor de la espera vana del desaliento por no llegar a comprender el sentido de la vida, de la mía, el dolor de no poder escapar de esa trampa en la que estas encerrado. Y morir sin encontrar el verdadero sentido de tu vida y tu camino, y saber que solo tú tienes la culpa de donde estás, y darte cuenta de que cada paso dado cuenta para llegar hasta aquí, este lugar que no amas aunque ames con toda tu alma a los tuyos y lo que tienes, pero no amas este lugar donde estas tú y sólo tú, este lugar que eres tú misma. Solo sabes que no eres feliz aunque debas serlo y todo cuanto te rodea te obligue a serlo.
Este sufrimiento sordo y crónico, ya sólo en la fe puede hallar consuelo y ni me llega ni la busco, aunque intuyo que es lo que me hace falta. Fe y esperanza para darle sentido a mi vida. Quiero mirar al cielo, donde miraba cuando era niña en busca de respuestas, para encontrar el camino perdido, porque sólo Dios, en el que no creo, me puede guiar. Hoy estoy tan triste que no puedo continuar. El desaliento es el peor de los males según la madre Teresa de Calcuta. Yo estoy desalentada."

Podríamos hablar durante horas de lo bueno de la vida, de lo que le queda por hacer, de lo que tiene... pero creo que ella sola enfocó la solución al final, quiere Fe y trascendencia. Y me hizo reflexionar sobre lo que necesitamos de verdad cada uno de nosotros cuando estamos derrotados, y cual es el camino que puede curarnos.

¿Es la solución renunciar a nuestro poder humano y volverse hacia Dios?

Sin más le conté a mi amiga lo que un sacerdote me me dijo una vez: "La Fe hay que pedirla cada día, hay que rezar y acercarse a Dios. Poco a poco empiezas a notarla."

Y juntas pensamos en una oración corta para entonar en los momentos de desaliento.

"Dios mío no tengo fe pero quiero tenerla así que dámela por favor. También te pido que me ayudes a que mi vida tenga un mayor sentido para mí, pues aunque sé que mis seres queridos me necesitan y yo a ellos, debo encontrar en mí la trascendencia".

Foto: Madre Teresa de Calcuta. "La Madeleine", de Georges de La Tour (1593-1652)

Tener un hijo es como volver a nacer


Es curioso lo que uno puede llegar a revivir cuando se tiene un hijo. Seguramente no es nada original decir esto, pero nadie me había hablado de ello, y yo tampoco he sido muy consciente hasta ahora. Bueno en realidad sí lo he sido, pero ahora que mis hijas están en la adolescencia/juventud es cuando me siento más cercana a su mundo, menos protectora y más participativa, menos ejemplo y más amiga. Quizá vivo este momento de su vida aún más intensamente, porque pronto se alejaran sin remedio de mí, al menos físicamente.
Cuando digo que tener un hijo es como volver a nacer me refiero a sentir sensaciones que creíste que nunca más tendrías, no porque hayas perdido la ilusión sino simplemente porque te haces mayor y no puedes volver a vivirlas, al menos no de la misma manera. Pero de pronto un día te conviertes en madre, y si tienes la suerte de tener hijas, como es mi caso, te percatas que en el pack de los desvelos, las preocupaciones y las alegrías que, por cierto ya te sabias de memoria porque todo el mundo te lo había repetido mil veces, te encuentras con algo que no esperabas. Te encuentras con que también puedes sentir emociones olvidadas a través de las suyas, emociones que nunca pensaste volver a sentir con esa intensidad … la navidad se convierte en algo mágico, las princesas de los cuentos te hacen creer en el amor otra vez , las películas de Disney te hacen llorar … Sientes el miedo a los exámenes de nuevo y la frustración de las primeras traiciones, el poder de ser popular o la amargura de ser el friki, y te escuchas a ti mismo, alucinado, diciendo palabras como crack, mazo o guay. El primer novio te rompe el corazón a ti también y lloras con ella al escuchar las canciones del Canto del Loco o de Pereza. Su tipazo hace que creas que vale la pena comprarse trapitos en Blanco y cuando ingresa en la universidad es como si te admitieran a ti, y ahí estas, ayudando a hacer trabajos de arte en vez de la cena, o compartiendo sus agobios y sus dudas, da igual si es sobre el resultado de un examen o sobre el look para las copas del viernes.

Debo decir, para hacer honor a la verdad, que todo esto no ocurre sin más. En realidad no tienes porqué sentirlo si no quieres, al menos no a flor de piel como me sucede a mí. Creo que sólo es posible sentir así si te implicas a fondo en la vida de tus hijos, si eres además de su madre, su apoyo y su amiga. Si es bueno o es malo para ti y para ella, no puedo decirte… no me atrevo a dar consejos ni a hacer juicios sobre algo tan serio. A mí me encanta y a veces me satura. Puede ser peligroso si te pasas de cotilla y le apabullas sin respetar su intimidad. O si por el contrario, dejas de ser madre por el exceso de confianza y de confidencia. Se trata de un equilibrio difícil ser amiga y jefa de tus hijos. A mí no me sale muy allá, y a menudo me inclino más de la cuenta hacia uno de los lados. En cualquier caso y pese a los inconvenientes, es realmente emocionante vivir la experiencia de renacer. Debe ser por eso que tantos padres nos proyectamos en nuestros hijos intentando redimirnos a través de su vida de lo que no fuimos nosotros. Creemos que ellos son nuestra la segunda oportunidad y en parte lo son, porque nos permiten mejorar para estar a la altura de su formación humana, que es nuestra responsabilidad. Ellos son nuestra oportunidad de sentirnos orgullosos de que nos quieran, de que nos permitan compartir su intimidad y de que sean ellos mismos por encima de cualquier presión, incluida la nuestra. Mas que volver a nacer experimentamos una especie de reencarnación consciente, volver en el cuerpo de otro, ser otro y sin embargo sentir como si fueses tú.
Eso es mas o menos. Besos reflexivos

martes, 9 de marzo de 2010

Otra vez adelgazando :-(


Otra vez lo mismo. Creo que muchas se sentirán identificadas con el intento constante de ser delgada y la frustración de no lograrlo. Yo estoy siempre en lucha, consigo mantenerme pero apenas bajo. Sólo quiero bajar 3 o 4 kilos. Y según el médico para alcanzar mi peso ideal solo tengo que bajar 1 kilo. Pero yo quiero estar delgada, no tener el peso ideal. No hago dieta esa es la verdad y la culpa la tiene un libro muy divertido que leí hace un año "Las francesas no engordan" que además de divertirme y recordarme el estilo de vida francés que tanto me gusta, me enseño que las dietas no funcionan a la larga sino el cambio de hábitos.
La autora es o era relaciones públicas de Möet & Chandon para América, y cuenta entre otras cosas, como cambió drásticamente de peso al estudiar en EE.UU y como a su vuelta, su médico de toda la vida recupero su peso y reeduco sus hábitos para volver a ser muy franceses, es decir, magníficos tanto culinaria como nutricionalmente hablando. (Ya sabéis los franceses siempre tan modestos) Chauvinistas o no, lo que propone esta señora tiene mucho de sentido común olvidado por la opulencia y las prisas. Puede que sea un poco costoso ponerlo en marcha pero os aseguro que leyendo el libro apetece un montón. Se trata de comer para disfrutar, no privarse de nada pero poca cantidad, cocinar con ingredientes de temporada, ir al mercado, variar... y otras muchas cosas. En fin os aconsejo que lo leáis, no te enseña a adelgazar sino a llevar otro estilo de vida gastronómico.
Dicho esto vuelvo a mis comeduras de tarro. Adelgazar sí, ponerse en forma, genial, pero ¿cuando? Ya, ¡¡Voy a adelgazar 4 kilos !! Hoy empiezo una dieta de las que no suelo hacer para conseguirlo. Haré ejercicio y me compraré un buen anticelulítico y alguna píldora o infusión adelgazante. ¿Os he hablado ya de ello verdad? Pues no hay manera, cada día es un día perdido en mi cuenta atrás para un cuerpo decente. Empiezo fastidiándola por al levantarme con algún dulce imprudente, tipo magdalena, galleta con chocolate etc. continuo a medía mañana con más galletas y café con azúcar. En el almuerzo suelo ser más medida, y me controlo con una pechuga con ensalada casi siempre, eso sí, lo remato con un Cola-cao bien cargado, porque tengo mono de chocolate. A las cinco ya estoy pensando en merienda y si no tengo una fruta rica a mano, cosa que no pasa nunca, pues otra vez al dulce, que si un bollito con el café, que si una pasta de té o unos bombones… pero, lo peor es la cena. Alargo ese momento mágico de la cena porque me encanta llevarme la bandejita al salón y cenar con las noticias y así pasarme más de media hora con el picoteo. Y es que procuro prepararme algo ligero, pero acompañado de una o dos copitas de vino y quesito para picar… no veo el momento de parar de comer, con lo que cuando acabo es hora de dormir...un desastre, lo sé. Todo tiene que ver con la ansiedad y con la desorganización, porque en realidad no como tanto, pero lo hago mal.

PD. Os acordáis de las chicas Spice Girls tan monas y estupendas. Pues aquí está la prueba de que, como casi muchas actrices, han tenido fluctuaciones demasiado bruscas y con la edad aumentan los problemas. No me gusta nada vivir con el efecto yoyo siempre a cuestas, por eso no me pongo a dieta.

Según los expertos para mantenerse delgada y en forma el menú base ideal es más o menos, el que os cuento abajo, cocinado de distintas formas y con distintos ingredientes, pero básicamente se trata de esta combinación. Además hay que acompañarlo con 4 horas semanales de ejercicio y 8 horas de sueño. Si un día te pasas lo compensas al siguiente, pero si te pasas más de uno a la semana ya no funciona igual.
En realidad es una bobada complicarse mucho, es cuestión como casi todo en la vida, de sentido común y moderación. Ánimo y besos delgados.

MENÚ BASE BAJO EN CALORÍAS

DESAYUNO
CAFÉ O TE CON SACARINA
TOSTADA O BARRITA INTEGRAL CON ACEITE Y JAMÓN
FRUTA

MEDIA MAÑANA
YOGOURT O QUESO FRESCO Y UNA LONCHA DE PAVO

COMIDA
ENSALADA O VERDURA
POLLO-TERNERA-PESCADO-TORTILLA-LEGUMBRES
FRUTA O YOGOURT

MERIENDA
CAFE CON LECHE DESNATADA O YOGOURT O FRUTA

CENA
VERDURAS AL VAPOR O ENSALADA
POLLO-TERNERA-PESCADO-TORTILLA
VASO DE LECHE DESNATADA O FRUTA O YOGOURT
INFUSIÓN

Fotos:
muydelgada.com
casadellibro.com

viernes, 5 de marzo de 2010

Looks sin edad para mujeres reales


Otro lunes que me siento como una colegiala desdichada. “I don’t like mondeys” ¿Os acordáis de aquella canción ochentera que era como un himno? No puedo evitarlo, me da vergüenza reconocerlo porque es infantil pero que queréis, me superan y me pesan los lunes.
Mi finde ha sido coocun total, me lo he pasado entero en vaqueros y zapatillas de deporte, relajada y sin salir de casa. Tan solo compré un par de libros de diseño y algunas revistas de moda pues no hay nada que me guste más que ojearlos mientras desayuno y escucho música clásica frente a mi jardín… ¡Dios mío que gustazo! es un momento mágico.
La moda que llega me encanta, es divertida, sexy, agresiva, sobre todo por los taconazos con plataformas que nos transforman literalmente en otra mujer. Sin embargo mi inspiración no viene de lo que he visto en las tendencias sino en la calle, bueno en los blogs callejeros o"streetstyle" que suena más cool. Lo que hoy me seduce es una imagen relajada y sutil de la feminidad, quizá más acorde con mi personalidad y circunstancias.
Se trata de la elegancia simple y clásica, la de toda la vida aunque actualizada, gracias a un guiño a la tendencia o la personalidad de la mujer que la lleva.
Estas dos conjuntos representan para mi el ejemplo perfecto de un look diez y os explico por qué:
Son cómodos y reales (nada disfraza, aprieta, tortura… )
Son sencillos (líneas simples y sueltas, funcionan casi para cualquier cosa)
Son elegantes (colores serenos, un toque dorado, un moño flojo, un pañuelo)
Son modernos (Proporciones actuales, zapatos de tendencia o personales)
Son flexibles y no tienen edad ni peso (lo cual no quiere decir que si eres joven y delgada no te queden mejor, obvio!

No quiero parecer un anuncio de Dove pero la verdad es que las mujeres que me admiran son bellezas reales, no digo que no se compliquen a veces, pero como juego, no como estilo de vida. ¿Estáis de acuerdo conmigo? Besos de marzo
Inspiración y fotos: ELLE Y www.its-acoolife.com

De transparencias y otros errores

Hoy el día está, como siempre, perfecto para quedarse vagueando por casa en un atuendo lo más similar posible a un pijama, con el Vogue de colecciones y un café calentito. Mmmmmmm.
Es una fantasía recurrente que me persigue cada mañana cuando suena el despertador y compruebo que ahí fuera sigue siendo noche cerrada, mojada y fría...me digo “ni de coña, hoy me quedo en casa, me siento fatal” y es que me veo incapaz de ducharme, vestirme y hacerme 35km. de atascos para cumplir con mi obligación. Gracias a Dios mi “yo” responsable se hace cargo del díscolo y aquí estoy un día más, viendo llover en Madrid desde la ventana de mi oficina, mientras pienso que voy a contar que no este ya más que trillado.
Pero al final se encuentra algo, a poco que uno se esfuerce se topa con imágenes para admirar o despellejar, imágenes que no te dejan indiferente por horchata que seas.
A mí me ha ocurrido hoy cuando estaba buscando looks modernos y sugerentes para la noche. ¿Por qué nos hacemos esto las mujeres!!???? De verdad que no lo entiendo. Trato de ponerme por un momento en la cabeza de estas dos señoras, que la verdad considero listas y guapas, y no me cuadra. ¿Qué pensarían mientras se arreglaban en la soledad del sus cuartos de baño? Nada coherente, viendo el resultado de sus afanes.
Estos patinazos de mujeres maduras me traen a la cabeza la sabiduría de los refranes y las frases hechas tipo “se le está pasando el arroz” o “cuanto más viejo más pellejo”
Maduras o jóvenes, las mujeres sabemos que la transparencia como arma de seducción está en lo más alto del TOP TEN desde que la homo sapiens empezó a vestirse. Pero entre la sugerencia y la obviedad esta la vulgaridad, y viendo estas fotos, he creído casi un deber comentarlas por si a alguien se le va la pinza y en un exceso de confianza en si misma, mal entendido, decide salir a matar... con transparencias.
Tened en cuenta que son especialmente peligrosas para hacer el ridículo situaciones del tipo:

  • Haberse currado mucho el cuerpo últimamente en el gimnasio
  • Haberse hecho una cirugía de pectorales que ha quedado muy bien
  • Que un compañero,más joven, te diga lo buena que estas y lo bien que te mantienes

Por mucho que seas o hayas sido un cañón de mujer, hay looks que no se sujetan ni con 20 ni con 40, excepto para ir a la esquina de Capitán Haya a parar el tráfico.
Por si fuera poco estas dos “chicas de oro” redondean el look con brillos rockeros, melenas despeinadas y aros gigantes, en plan “pivonazos” ¡¡que valor!! en fin, besos pasados por agua.


PD. Tanto Elle Mcpherson como Cristina Tarrega son mujeres maduras y guapas, están cuidadas y resultan sexys, ¿para qué forzar tanto?

Fotos:
cuore.com

Planes sencillos para disfrutar en primavera

Sol y sombra. Eso tenemos hoy en el cielo de Madrid. Desesperados por ver la luz del día estamos, y el hecho de que un rayito de luz se cuele entre dos nubes nos hace inmensamente felices por un momento, como si fuese la promesa de tiempos mejores.
Este invierno nos está machacando el cuerpo y la moral. Yo misma a penas puedo seguir cada día, me arrastro como un alma en pena desde mi casa en la sierra hasta el centro de Madrid donde hago reparto de hijas para continuar hasta mi destino gris en un soleado ático de Almagro. Me pregunto que me alegrará la primavera este año. La moda, las vacaciones, los logros profesionales, las alegrías de mi familia? Y que me las amargara? las deudas, los quilos de más, el trabajo aburrido, las frustraciones de mis hijas? Solo pensarlo ya me cansa!! pero la vida es esto después de todo, cal y arena.
Aprovechando el rayito de sol antes mencionado me preparo unos objetivos primaverales enfocados al disfrute del tiempo libre. Hacer cosas simples, disfrutar de Madrid, pasear, mirar, aprender...voy a desarrollar esta idea un poco haciendo una lista de planes. Adoro hacer listas, me dan la oportunidad de poner un poco de orden en mi vida y creer que ya está. Ala! así de fácil. Casi siempre se quedan inactivas e incumplidas pero yo sigo perseverando, cada dos por tres me hago una lista y me quedo tan contenta.
Bueno aquí van algunas ideas que tengo en mente:

  • Alquilar unas bicis y Pasear por el Retiro, después hacer un picnic en la hierba y tumbarse al sol (con mis amigos y nuestros hijos)
  • Visitar las exposiciones que siempre aplazo, especialmente Photoespaña 2010 que empieza ya (sola o con cualquiera que se apunte)
  • Ir a la feria del libro en junio (idem)
  • Comer en la terraza del Café del Espejo en Recoletos y visitar el museo Tyssen después (con una amiga)
  • Dar un largo paseo por La Barranca en Navacerrada, por Las Dehesas de San Agustín de Guadalix o por la Casita del Principe en El Escorial (con mi marido)
  • Pasar una tarde de compras por la zona de Fuencarral y cenar en un restaurante lleno de encanto en Chueca con mis hijas (con mis hijas o mis amigas)
  • Visitar el Monasterio de El Escorial y luego tomar algo en alguna de las terrazas llenas de velas que salpican el pueblo (con mi marido)
  • Pasear por la Playa Mayor y el Madrid de los Austrias, tomar un vino después en la terraza del Café de Oriente, La Taberna del Alabardero o Viva Madrid (con cualquiera que se apunte)
  • Ir al Teatro Clásico y picar algo en el Mercado de San Miguel (con mis amigos y mi marido)
  • Ir a ver la ópera de Carmen al Teatro Compaq de la Gran vía (con mi familia)

Mis planes casi siempre incluyen a otros, y como suelen ser "irresistibles" y yo lo organizo todo, consigo que se apunten los demás :-) En mi caso estas son algunas de las cosas que me hacen recuperar el espíritu y el gusto por la vida, ya os dije que no son muy sofisticados, soy amante de los pequeños placeres; los cafés, las cenas con amigos, el arte, la música... bueno también me gustan algunos eventos que están fuera de mi alcance, of course, pero no me quitan el sueño. Ese es el quid de la cuestión a mi juicio, tratar de disfrutar con lo que se puede hacer cada día, pequeñas acciones que alegran la vida. Y a propósito de esto me viene una frase que leí hace mucho, y siempre tengo muy presente: "Lo mucho parece poco con sólo desear un poco más"